| 31 de Octubre de 2011
ARTICULO DEL MES DE NOVIEMBRE 2011Autor: José Antonio García. Psicólogo.
A la hora de valorar la actitud de los padres y madres de los jugadores/as, debemos pararnos un momento a pensar cuáles son los objetivos que los entrenadores deben plantearse y a partir de este punto entrar a valorar si la actitud de los padres y madres ayuda o entorpece la labor desarrollada para la consecución de dichos objetivos. En este artículo parto de la premisa de que nuestro primer objetivo será la diversión de los niños y niñas que forman parte del equipo. Este concepto es básico, puesto que sobre él edificaremos todo nuestro trabajo posterior. Si el niño o niña no se divierte, jamás conseguiremos que tenga la motivación necesaria para aportar el esfuerzo que necesita todo proceso de aprendizaje. Cuanto más pequeñas/os sean nuestros jugadores/as, mayor hincapié tendremos que hacer en el aspecto lúdico. APRENDER DEBE DE SER DIVERTIDO.
Después nuestro siguiente objetivo será el de formar personas, lo que en la moderna terminología educativa se conoce como Educación en Valores, para, en último lugar, enseñar baloncesto. Una actitud no adecuada (evitaremos siempre que podamos el término negativo por las connotaciones que posee) de los padres y madres afectará sobre todo a ese objetivo de educar en valores y a la diversión que sus hijos/as encontraran en el deporte, quitándoles la motivación necesaria para aprender a jugar. Ahora, ¿cuáles son esos valores que queremos transmitir a las jugadoras/es? Básicamente respeto. Respeto por sus compañeros, respeto a su entrenador, respeto por las reglas, respeto por el/los árbitro/s, respeto hacia los rivales, respeto por el deporte, por el juego.También debemos intentar inculcar a los niños/as nuestro amor por el deporte, enseñarles a trabajar en equipo, la importancia de la salud, y otro montón de actitudes que necesitan para desarrollarse como personas en sociedad y para las que el baloncesto es una excelente herramienta.
* Durante un partido el padre o/y la madre protesta la decisión de los colegiados. El niño/a aprende que a esas personas se les puede gritar, faltar al respeto, insultar si en un momento han tomado una decisión que creemos que nos perjudica, que no nos ayuda a ganar. Entonces ganar se convierte en lo importante. Si además el padre y/o la madre culpa a los colegiadosde la derrota, el niño verá que la victoria es lo importante, además de aprender a eludir la responsabilidad, impidiendo con eso la motivación para la mejora.
SIN ÁRBITROS NO SE PUEDE JUGAR. SON UNA PARTE DEL JUEGO TAN IMPORTANTE COMO EL BALÓN O LA CANASTA.
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